domingo, 28 de abril de 2013

El paseo, de Robert Walser












Entre otras muchas cosas, este blog me sirve para ir saldando, poco a poco, muchas deudas de gratitud. Gratitud para con aquellos escritores que me han dado muchos de los grandes momentos de mi vida lectora o han influido en mi formación o mi forma de pensar (sea esta de la calidad que sea). Gratitud también a las editoriales que han tenido el acierto (no siempre tan ventajoso económicamente) de rescatar a autores ignorados por estos pagos hasta no mucho tiempo atrás.


Siruela tuvo la buena idea y creo que puedo decir el honor de sacar del cajón a uno de los grandes escritores europeos. Robert Walser, de nacionalidad suizo y que escribía en alemán, es uno de esos escritores que hay que saber a quien recomendar (a fin de cuentas no todo el mundo entiende la fiebre que muchos tenemos con Kafka), pero cuya recomendación puede convertirse en un maravilloso regalo.

Desde que comencé a leerle (casi toda su traducción está en Siruela) caí postrado ante este individuo que mezclaba muchos de los aspectos que más me atraen de la literatura: era un auténtico esteta en la forma en que lo era Oscar Wilde, tenía un sentido del humor que uno no espera en un suizo (que me perdonen si alguno pasa por aquí, seguro que es una generalización injusta), escribía una prosa fluida que alternaba con la incomprensibilidad o casi de muchos de los brevísimos párrafos (los "Microgramas") que contribuyeron a su fama y entremezclaba en el texto de cualquier libreta e incluso en las páginas de otros libros...

Los microgramas de Walser.
Genialidad sin desperdicio.
 Entré a la cosecha de Walser directamente por la puerta grande y por su obra más emblemática: Jakob Von Gunten. La sorpresa fue mayúscula. Un texto tan diferente de escritores ingleses o franceses, una mezcla de Kafka, Gerhart Hauptmann, Joseph Roth... pero que era mucho más. Rápidamente siguió la lectura de casi todo Walser según iba traduciéndose (los volúmenes no son muchos y algunos son tan escuetos que el precio parece un abuso): El ayudante, Los hermanos Tanner, Los cuadernos de Fritz Kocher, La Rosa... y finalmente desemboqué en los Microgramas.

Walser es un de esos escritores que tanto gustan a otros escritores. Es fácil encontrar grandes y sinceros comentarios elogiosos acerca de este autor por parte de escritores de todo tipo, desde los grandes escritores europeos, especialmente sus contemporáneos: el propio Kafka lo defendía con vehemencia, Musil, Thomas Mann o mi querido Elías Canetti. Pero también autores más actuales como el premio Nobel J.M. Coetzee contribuyen a poner a este autor en el pedestal que merece.

Robert Walser

Robert Walser. Los pies de Walser en esta fotografía sirvieron
para componer la portada de este volumen en español de "El paseo" 


Tenía que releer algo para escribir acerca de este autor y aunque tentado estuve de tirarme de nuevo al Jakob Von Gunten, al final me decanté por este brevísimo volumen que tanto me gusta. El paseo... Robert Walser solo tenía una afición que le gustara tanto como escribir: Pasear. Los paseos muy largos, a ser posible en solitario, con frecuencia nocturnos, con sus propios pensamientos y por el campo, por caminos rurales. Pero también por la ciudad, observando los edificios, las personas, los jardines, los animales. De hecho, la gran mayoría de sus fotografías lo reflejan con ropa que podríamos considerar "sport" para la época, en algún camino que se pierde de vista. Las que pongo aquí arriba me encantan. Es llamado por muchos comentaristas "El paseante irónico". Y es que esas son sus dos principales atributos: la desmedida afición a los paseos solitarios y la visión irónica aunque de precisión quirúrgica de todo el mundo que le rodeaba. Dice Walser en este volumen:

Pasear —respondí yo— me es imprescindible, para animarme y para mantener el contacto con el mundo vivo, sin cuyas sensaciones no podría escribir media letra más ni producir el más leve poema en verso o prosa. Sin pasear estaría muerto, y mi profesión, a la que amo apasionadamente, estaría aniquilada. Sin pasear y recibir informes no podría tampoco rendir informe alguno ni redactar el más mínimo artículo, y no digamos toda una novela corta. Sin pasear no podría hacer observaciones ni estudios. Un hombre tan inteligente y despierto como usted podrá entender y entenderá esto al instante.
Para mí pasear no sólo es sano y bello, sino también conveniente y útil. Un paseo me estimula profesionalmente y a la vez me da gusto y alegría en el terreno personal; me recrea y consuela y alegra, es para mí un placer y al mismo tiempo tiene la cualidad de que me excita y acicatea a seguir creando, en tanto que me ofrece como material numerosos objetos pequeños y grandes que después, en casa, elaboro con celo y diligencia. Un paseo está siempre lleno de importantes manifestaciones dignas de ver y de sentir. De imágenes y vivas poesías, de hechizos y bellezas naturales bullen a menudo los lindos paseos, por cortos que sean. Naturaleza y costumbres se abren atractivas y encantadoras a los sentidos y ojos del paseante atento, que desde luego tiene que pasear no con los ojos bajos, sino abiertos y despejados, si ha de brotar en él el hermoso sentido y el sereno y noble pensamiento del paseo. Piense cómo el poeta ha de empobrecerse y fracasar de forma lamentable si la hermosa Naturaleza maternal y paternal e infantil no le refresca una y otra vez con la fuente de lo bueno y de lo hermoso.
Caricatura de Walser.

El paseo es una obrita de menos de 100 páginas que refleja un paseo que "El poeta" (obviamente el propio autor) emprende un día cualquiera e indeterminado de su vida. En el libro vamos asistiendo a los encuentros que el Poeta tiene a lo largo del camino y a las reflexiones que le van asaltando (los que gustamos de caminar sabemos lo extrañas que a veces pueden llegar a ser esas reflexiones). Encuentros tan variopintos como un banquero que le anuncia que le ha sido concedida una jugosa suma como donación de una benefactora anónima, con el inspector de impuestos que quiere subirle estos en base a que cree que tiene que ganar bastante dinero porque "está paseando todo el día", su sastre y otros personajes. Pero también lugares: un camino, un bosquecillo, una casa con un jardín precioso, una panadería con un cartel horroroso y varios otros. Y además las ideas que le asaltan al ver cada cosa o conversar con cada persona. Algunas muy lúcidas, otras un poco delirantes, tal como todos mezclamos pensamientos cuando deambulamos.



La vida de Walser fue una de esas vidas "poéticas" de los grandes escritores, especialmente los europeos. Vivió una vida con frecuencia solitaria, cambiando constantemente de residencia, ciudad y trabajo. Afecto desde su juventud  de una patología psiquiátrica (su madre y su hermano Ernst padecían el mismo cuadro,y otro de ellos, Hermann se suicidó) que le provocaba crisis de ansiedad y alucinaciones, vivió una larga parte de su vida en instituciones mentales, no manicomios como solemos entenderlo actualmente sino "Hospitales Mentales" a la usanza del siglo XIX y primera parte del XX. Fue desarrollando lo que llamaba "The Pencil Metod" (El método del lápiz"), en que escribía incesantemente con un lápiz, en una letra diminuta (con un "tipo" llamado Sütterlin) que se fue reduciendo hasta tener un milímetro y menos, usando cualquier resquicio de papel, obligando a sus futuros editores a llevar a cabo una ardua traducción.  En el último de estos sanatorios, en Herisau,  estuvo viviendo más de veinte años, ya sin escribir ni una letra, sobreviviendo a sus hermanos y dedicándose a esos maravillosos paseos en los alrededores del hospital. Paseos largos. Paseos solitarios. Solitarios aunque afortunadamente en 1936 comenzó a visitarle allí su admirador Carl Seelig, que tuvo el placer y el honor de compartir los largos paseos de Walser y conversar con el. Conversaciones que publicaría en un volumen llamado (como no) Paseos con Robert Walser.

En uno de esos paseos, como premio a toda una vida, le sorprendió la muerte. Una crisis cardiaca le llevo a morir en la nieve de uno de los campos que rodeaban el Asylum. Cuando le encontraron, alguien se dedicó a fotografiarle y esas fotografías tienen un poder extraño, hipnótico, casi me atrevería a decir que son hermosas (¿hermosas? ¿fotos de un hombre muerto en la nieve?¿quién era el que padecía una patología mental?). Bueno, vale, a mi me lo parecen, no dejo de mirarlas cada vez que me las cruzo desde que las conozco). Me atrevería a decir que aunque no se le ve la cara, se le ve feliz. Hay quien elegiría morir en el mar, quien querría morir en el escenario y Walser, el paseante, habría elegido un paseo que le llevara a su destino final en este mundo del que tanto se rió. Era el día de Navidad de 1956 y había alcanzado los 78 años.

Muchas gracias, compañero caminante.






Aquí y allá, en medio de toda esa quietud y toda esa calma, un pájaro dejaba oír su alegre voz desde su atractivo y sagrado escondite. Yo me detenía y escuchaba, y de repente se apoderó de mí un inefable sentimiento del mundo y una sensación de gratitud, unida a él, que brotaba del alma con violencia. Los abetos se alzaban rectos como columnas, y nada se movía lo más mínimo en el amplio y delicado bosque, por el que toda clase de inaudibles voces parecían cruzar y resonar. Los sonidos del mundo primitivo llegaron, no sé de dónde, hasta mi oído. «Oh, con gusto, si ha de ser, quiero acabar y morir. Un recuerdo me hará feliz aun en la tumba, y una gratitud me animará en la Muerte; una acción de gracias por los goces, por la alegría, por el éxtasis…


Las fotos tienen, además una extraña cualidad transtemporal. Los que hayan leído Los hermanos Tanner recordarán que hay una escena en que se halla el cadáver de un hombre sobre la nieve, en una escena prácticamente idéntica a esta.


Y, por favor, por favor, por favor, si a alguien le interesa aunque sea un poco Walser, le recomiendo encarecidamente la obra de otro admirador: Enrique Vila-Matas. Su libro Doctor Pasavento, que dentro de poco saldrá por aquí, porque voy a releerlo, no tiene desperdicio.




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A menudo cuesta toda una vida librarse de ciertos recuerdos, por muy irrelevantes que sean (Robert Walser)

En español. Robert Walser. El paseo. Edit Siruela, 1996 (reimpresión 2012). 80 pps. 

25 comentarios:

  1. Ya me extrañaba que, al hablar de los admiradores de Walser, no mencionaras al gran Vila-Matas. Coincido en que tanto Doctor Pasavento y El paseo son una maravilla. Sin embargo, he leído poco más de Walser, aunque llevo años tras la pista de Von Gunten y los hermanos Tanner. Por algún motivo u otro todavía no han caído en mis manos.
    Tienes razón respecto a las fotos. No tienen nada de macabro, y hasta parece que Walser se levantó el sombrero para despedirse del mundo.
    Espero con expectación la entrada sobre Pasavento.
    Un saludo.

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    1. "Jakob Von Gunten" y Los "Hermanos Tanner" son dos piezas extraordinarias (me inclino más por el primero, pero me valen ambas. No te extrañe que también aparezca por aqui en poco tiempo. Me he quedado con mono y alguna ventaja tiene que tener que sean obras tan breves. Von Gunten además está en bolsillo en Siruela. Y por otra parte, aunque no entiendo ni papa de alemán, las traducciones de Siruela me parecen excelentes. Las he comparado con las traducciones al inglés y no creo que tengan nada que envidiar, incluso si me apuras, me quedo con la española.
      Me alegro muchísimo que te gustara "Pasavento". Aunque eso añadirá peso a mi responsabilidad cuando escriba el post.

      Saludos.

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  2. "El paseo" es una maravilla.
    Hasta hace muy poco era muy difícil encontrar algo de Walser, lo que había estaba fuera de catálogo. Ahora que Siruela lo ha no sé si reimpreso o reeditado las cosas cambian, aunque en lo del precio no estoy de acuerdo contigo, no "parece abusivo", es claramente abusivo, nada nuevo, claro. Curiosamente, las librerías de segunda mano de mi ciudad se han llenado de golpe de todos estos volúmenes de Siruela.
    Por cierto, "von Gunten" es fácilmente encontrable en la red.

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    1. Los sigue reimprimiendo aunque, al menos por estas tierras, hay que encargarlos en la librería y armarse de paciencia. En mi ciudad como ya no hay ni librerías de segunda mano... (¿no os doy pena?).
      Hoy me he acordado de ti porque me han enviado un anuncio de que han publicado traducido "Lanark" de Alasdair Gray, por si te interesa.
      Saludos.

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    2. A mí también me lo han enviado. No sé de dónde han sacado mi dirección.

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    3. Han tomado las direcciones de los blogs de literatura, del "anillo" de blogs que tenemos todos nosotros (al menos los que tenemos correo asociado. Vamos, imagino que de ahi, porque me lo han mandado a un correo que uso única y exclusivamente para el blog.

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    4. Yo no tengo nada asociado al blog y no me ha llegado nada, así que es posible que tengas razón, aunque lo que os han hecho suena a spam (motivo por el que no tengo nada asociado públicamente).
      Sale el 30 de mayo, una excelente nueva, la anterior traducción de "Blanco Satén" lleva mucho descatalogada.
      Muchas gracias por la noticia.

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    5. Por cierto, la portada de Marbot tiene toda la pinta de ser también de Gray.

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    6. Ya lo tengo en mi poder (así que lo del lanzamiento el 30 de mayo no era muy correcto).
      En breve Rayo Verde sacará también la traducción de su primer volumen de cuentos, "Historias inverosímiles en general", con las ilustraciones originales del propio autor.
      Estoy de suerte.

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    7. Desde luego. Mira que nos gusta que salga un volumen de un autor al que atesoramos en las estanterías. En unos días sale un volumen nuevo de memorias de Ernst Jünger, otra de mis debilidades. Ya me estoy relamiendo.
      Voy a buscar el de Gray, que (para variar) me ha picado la curiosidad. Solo que no se cuando sacaré tiempo para leerlo. Pero ahi quedará...

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    8. Hola. ¿Saben si Lanark, en la edición de Blanco Satén, es ilustrada? ¿Y la de Marbot? Les agradecería mucho si me pudieran resolver esta duda que me carcome.

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    9. Hola, Jorge. No tengo ni idea, lo siento. A ver si alguno de los compañeros que pasen por aquí lo sabe

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  3. Es el regalo de un amigo y gracias a tu post he comenzado a leerlo. Aunque todavía llevo poco, decir que da la sensación de estar leyendo poesía más que prosa, me impresiona cómo en es capaz de decir tanto en frases tan cortas, cómo consigue enlazar ideas, en principio, inconexas introduciéndote hábilmente en el paseo. Sin duda es un libro para leer pausadamente, desmenuzándolo poco a poco, sin prisas, como debe ser un paseo....

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    1. Que buenos amigos tienes¡¡¡
      Me alegro de que te esté gustando. Si has empezado disfrutando, seguirás igual porque el tono de la obra es muy homogéneo, incluso si me apuras el último tercio es lo mejor.
      Es cierto lo que comentas de las poesía. El siempre se consideró un poeta y asi se refería a si mismo más de una vez.
      Un saludo.

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  4. Amigo Oscar, "El paseo" lo tengo en mi libreta de próximas -muy próximas- lecturas. Leí "Los hermanos Tanner" y me quedé subyugado por aquella prosa limpia y honesta. Lo que hay en Walser -sergún yo veo- es autenticidad en su mirada. No hay posturas o gestos de cara a la galería. Hay un amor tremendo -y una confianza máxima- hacia la literatura como tabla de salvación o refugio de este incomprensible mundo.

    Enhorabuena por tan espléndida entrada.

    Un afectuoso saludo.

    P.D. De Vila Matas, lo tengo todo, claro (Pasavento y Bartleby, mis preferidos).

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    1. A Walser nunca jamás le importó un pito lo que el mundo y los demás opinaran de él y de su obra. Por ello escribe lo que piensa, dando un punto de vista sincero y claro, con el que podremos estar de acuerdo o no, pero siempre de agradecer por su honestidad. La literatura y los paseos fueron su tabla de salvación toda su vida.
      Me alegro de encontrar a tantos Vila-Matas-adictos.
      Bartleby también sería mi segundo preferido (el tercero sería "Suicidios ejemplares").

      Muchas gracias y un saludo.

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  5. Sumamente interesante autor al que solo conocía de oidas. Gracias a ti puedo adentrarme con pie mucho más firme en la búsqueda de su obra.

    ¡Ah, Siruela! Cuantas maravillas nos has proporcionado.

    Un saludo.

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  6. Vergüenza me da confesar que nunca he leído a Walser. El problema es que siempre he pensado que debía leerlo en alemán, no en traducción, puesto que se trata -como tú bien remarcas- de una prosa tan cuidad, limpia y poética. Pero mientras que mi alemán da ampliamente para leer revistas o novelas de entretenimiento, esto se me antoja otra categoría, que me impone respeto. Pero, vaya, que convencida por fin por tan insuperable alianza de paseos y pensamientos literarios, voy a hacerme con un ejemplar vía Amazon.de y a lanzarme a leerlo.

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    1. ¡Que envidia!. Igual que cuando aprendí inglés por varios motivos, uno de los mas importantes fue poder leer en su idioma a decenas o cientos de escritores ingleses, americanos y australianos, el alemán me vendría de escándalo para poder leer a dos decenas de escritores alemanes que me obsesionan desde hace años: Walser, Junger, Goethe, algo de Bernhardt... Que suerte poder visitar amazon.de.....
      Ya nos contarás de primera mano.

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    2. Óscar, todo es ponerse... Eso sí, el alemán no es un idioma fácil, pero da muchas compensaciones.

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  7. Hay foto! será la parte más voyeur de todos nosotros, pero a pesar de lo triste, la foto es conmovedora. Cada vez que os leo a alguno de vosotros me doy cuenta de la cantidad de cuentas pendientes que tengo yo también, de autores por descubrir y leer...

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  8. Celebro tu texto y comparto tu entusiasmo hacia Walser, pero sobre todo te agradezco las excelentes fotografías del final, que me traen a la memoria la muerte de otro de mis escritores más admirados, Emilio Salgari, quien también murió a las puertas de casa, como quien dice, sobre la nieve, pero tiñéndola del rojo de la sangre que brotaba de la herida que se había abierto en e cuello con una navaja barbera.
    un saludo

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    1. Madre mía, Ricardo. No tenía ni idea de que Salgari había acabado así. La verdad es que el efecto de la sangre sobre la nieve tenía que ser escalofriante.
      Estas fotos son muy repetidas (de Walser se repiten siempre un puñado de 10-15 fotos) y ha sido usado como portada de más de un libro de Walser. Concretamente (no me preguntes porqué) con el volumen "Historias de amor" en Siruela.
      Un saludo.

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  9. Pregunto en mi ignorancia...¿se puede parecer un poco Walser a Thoreau? Tengo un libro en casa de éste último acerca de los paseos...y viene ha decir cosas muy similares a las que nos has contado. Echaré un ojo a Walser en las librerías. Lo que nos has contado me ha dejado con ganas de más.
    Saludos!!

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    1. Nada de ignorancia. Tienen mucho parecido, aunque con matices. Matices que probablemente sean cuestión de forma y no de fondo. Lo que yo he leído de Thoreau es una exaltación fundamentalmente de la Naturaleza y secundariamente y por supuesto del disfrute del hombre en ella. Especialmente en su forma primordial: caminando. Walser prima el valor intrspectivo del paseo y muy especialmente por el campo, usualmente el campo cercano a la ciudad (que yo sepa nunca vivió en zonas de bosque) y secundariamente por supuesto el amor a la naturaleza. Cuestión de orden de las prioridades, pero ideas muy similares.
      Saludos.

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